Oraciones Católicas de Poder
Señor
Grande de Ameca, Tú has pensado en mí, y me has amado con un amor infinito, sin
yo hacer nada para que lo hicieras. Gracias por amarme primero, y por enseñarme
a amarte de una manera auténtica. Sigo caminando y poco a poco reconociendo lo
valioso de la vida, entendiendo que no se trata de no tener problemas, sino de
aprender a enfrentarlas. Sé que las personas que me rodean son libres, y que
cada una de ellas está en capacidad de tomar decisiones personales según sus
intereses. Entiendo, también, que de mí depende sacar adelante mis proyectos o
no. Es bueno saber cada una de esas cosas y ser consciente de aquellas en las
que tengo que trabajar poco a poco. Gracias por poner en mi corazón la voluntad
para mejorar aquello no tan bueno en mí, y para fortalecer las que ya tengo
bien.
Querido
señor Grande de Ameca,
Hoy,
como todos los días, te agradezco profundamente
Por
permitirme la dicha de seguir vivo.
Gracias
de todo corazón por todo lo
Que
me has dado y te elogio
Continuamente
por la salud, el amor,
La
compasión y la benevolencia,
te
imploro como todos los días por la salud
de
mis hermanos enfermos y sus familias que
con
tanto amor cuidan de ellos, para que sus fuerzas
y
sus ánimos sean renovados cada día por tu bendita mano.
Prometo
que te seré fiel hasta el final cuando
Me
toque acompañarte en el cielo.
Amén.
Oraciones Católicas de Poder
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